Arte

«Porque adoro pintar, dirás. Cuando pinto, es como si olvidase el tiempo. Soy feliz…»

Arte, por Kei Ohkubo, fue una gran sorpresa que nunca imaginé que vendría por parte de un manga como este. No me decepcionó en ningún momento, sobre todo por el valor feminista que destila.

Encontré la serie de casualidad al rebuscar en la sección de manga de Amazon.it; mi objetivo era conseguir alguno que me pareciera interesante para aprovechar las diferencias de precio que existen entre los dos países, y me topé con Arte. Reunía los ingredientes necesarios para que me encantase: escrito en italiano, con ambientación italiana, en el Renacimiento. Por supuesto, el manga resalta en otros aspectos que no podía imaginarme en su momento.

Arte es una joven de dieciséis años que a principios del siglo XVI decide perseguir su sueño: ser pintora, y vivir de ello. Afrontará los evidentes problemas que de ello surgirá, a pesar de encontrar en su madre uno de los mayores obstáculos, llegando al límite de sabotearla con la quema de sus diseños. No todo fue así para la joven noble, que en el pasado contó con la ayuda de su padre: representa uno de los puntos más interesantes de la obra por cómo contrapone las visiones de los dos padres, la del padre que quiere ayudar a su hija a ser una gran artista, y la de su madre, que solo quiere que continúe con el sistema. La muerte de su padre hace que Arte no tenga tantos remordimientos al abandonar el hogar, por lo que comienza su búsqueda de maestros y talleres. Como puede imaginarse, nadie la acepta por el hecho de ser mujer, pero encontrará su lugar con Leo, un maestro de un taller bastante modesto en cuanto a dimensiones se refiere. Será a partir de este momento que Arte podrá demostrar lo que vale y ganarse el reconocimiento que merece, a base de un esfuerzo titánico.

 

Como comenté antes, me sorprendió en gran medida por su alto contenido feminista, además de la investigación que llevó a cabo la autora. Podemos ver situaciones donde el sexismo reluce: comentarios por la calle, gente a la que ella atiende, vendedores en el mercado… ¡E incluso cuando la ayudan! Porque sucede un encuentro con un joven atractivo que la ayuda a levantarse. El chico es también aprendiz de pintor, le comenta sus dudas de cómo ella maneja todo siendo una mujer. Arte se despide con el dolor de ver que siguen viéndola solo como una mujer, y no como compañera del oficio. El otro aspecto, el de la investigación por un lado, es interesante y tranquilizador, ya que me temía que el manga resultase siendo un despropósito donde la época solo fuera una excusa para llevar otras ropas, por poner un ejemplo. Kei demuestra su empeño con los detalles más nimios: el consumo de carne, el coste de los tintes, el PAN. Es la primera vez donde veo que se dibuja el pan como era (luego lo rediseñará por petición de sus superiores, pero ahí me queda).

Arte cuenta por el momento con ocho tomos, a la espera de un noveno en territorio nipón. Por desgracia, el público español no puede disfrutar de ella por ser una obra inédita en nuestro país, eso sí, se ha publicado en italiano, francés e inglés.

 

Deja un comentario

Tu email nunca se publicará.